sábado, 7 de junio de 2008

Una copa con...Alfredo Piedrafita (Barricada)

"Los roqueros tenemos una bocaza enorme y decimos que queremos morir encima de un escenario pero no queremos morirnos. Queremos seguir muchos años al pie del cañón".




Barricada es una de las bandas más importantes y más influyentes del panorama roquero estatal de las últimas décadas.

Una copa con... tuvo la oportunidad de charlar con Alfredo Piedrafita sobre estos intensos veinticinco años.


Entrevista: Sonia San Román


Fotos: Carmen Beltrán, http://www.foto67m.es/, http://www.i142.photobucket.com/, http://www.barricada.com.es/


Según tengo entendido los inicios de Barricada comenzaron en 1982, en el barrio de la Txantrea, dando un concierto sin escenario, en el suelo, con el público rodeándoos. Y para celebrar vuestro 25 aniversario elegisteis el mismo lugar y la misma forma anunciándolo con sólo dos días de antelación. ¿Qué quisisteis y qué queréis seguir diciendo con esto? ¿Que seguís estando a la misma altura del resto de la gente? ¿Que los escenarios no os han puesto por encima de nadie?
-Eso no es del todo cierto. El primer concierto de todos sí que tuvo escenario. Yo no estaba aún con ellos pero sí entre el público porque vivía en la plaza en la que tocaron. Y en cuanto a que si tocar desde el suelo pretende significar que los escenarios no nos han encumbrado yo creo que eso ya está suficientemente dicho. La primera idea de todo eso era hacer un concierto nosotros solos. Llegar ahí sin avisar a nadie y estar los cuatro, montar el equipo y estar nosotros cuatro tocando ahí un par de temas y tal. Lo que pasa es que luego también entendíamos que había mucha gente a la que le gustaría estar ahí, ¿no? Por eso lo anunciamos un par de días antes en nuestra página web y la verdad es que se petó. Se puso de gente hasta arriba. Era una gozada ver cómo cerraban la ikastola que hay al lado para que los chavalillos vinieran a vernos; cómo había gente que había estado en el concierto hacía veinticinco años y ahora estaban ahí otra vez con sus niños y todo eso. La verdad es que fue muy entrañable.

Según he leído en Internet, vuestro primer disco fue grabado al año siguiente de esto, en sólo dos días y que fue producido por Ramoncín. Pero me han dicho que también me tendrías que corregir.
-No, Ramoncín no lo produjo realmente. En aquella época había buena relación con él y se ofreció a venir y a estar un par de días por aquí porque él tenía más experiencia con eso de los discos. Es un disco que se grabó en dos días en un estudio de La Txantrea y Ramoncín tocó la armónica en una canción. Luego todo aquello no sirvió para nada y hubo que volver a grabarlo otra vez, por lo que Ramoncín ni siquiera toca ahí. Lo que pasa es que todavía él se piensa que toca, pero no. Por si no lo sabe, tal vez ésta sea una forma de que se entere de que el que toca es otro.

Había oído que el Drogas (Enrique Villareal) decía de este trabajo que era el carajillo hecho disco.
-Sí, es verdad. Un disco en dos días era lo que había entonces y para nosotros era un lujo. Pero ya te digo que se volvió a repetir grabándolo en Donosti y ahí creo que ya fueron cuatro o cinco días con mezclas y todo.

Cuando sacasteis el disco las cosas cambiaron mucho:
Sergio Osés, que estaba en la formación inicial, abandonó el grupo por culpa de la mili y le sustituiste tú. Y vuestro batería, Mikel Astrain, murió de un derrame cerebral, lo que hizo que entrara en el grupo Fernando Coronado. ¿Cómo recuerdas estos momentos?

-Yo creo que es el momento más duro de estos veinticinco años. Los roqueros, que tenemos una bocaza enorme, siempre decimos que queremos morir encima de un escenario y eso es una mentira como una casa. No queremos morirnos, queremos seguir ahí y estar muchos años al pie del cañón. Y encima lo más duro fue que a Mikel el derrame cerebral le dio en un concierto en Artajona (Navarra), lo llevamos al médico en mitad del concierto porque se desmayó. Nos dijeron que había sido un corte de digestión y al día siguiente volvimos y repitió el concierto entero. Justo fue terminar la última nota del bolo y cayó desplomado. No llegó a despertarse. Estuvo en coma hasta que lo operaron y murió. La verdad es que sí, es el momento más duro de todos.

En el 84, el mismo año que murió Mikel, Rosendo os produce Barrio Conflictivo en el que se incluía el tema Pon esa música de nuevo como homenaje a vuestro compañero. Al mismo tiempo fuisteis elegidos el mejor grupo de Navarra. Supongo que esos momentos serían bastante agridulces, ¿no?
-Sí, pero también fue algo muy emotivo. Nosotros todavía no nos habíamos recuperado de ese golpe tan duro pero lo tuvimos claro porque sabíamos que estábamos haciendo lo que él hubiera querido, que la historia siguiera para adelante y que no se acabara. Y lo de Rosendo pues sí. En ese disco la verdad es que todavía no ejerce de productor pero nos quedamos alucinados porque habíamos coincidido un par de veces con él y le dimos un toque para ver si se venía pero pensando que nos diría que no. Y resulta que nos dijo que sí. Se cogió el Escarabajo verde que tenía y apareció en Donosti. Estuvo unos días allá con nosotros y la verdad es que es un encanto. A partir de ese momento empezamos a crear más todavía.

En los discos posteriores sufristeis en primera persona el peso de la censura. Si no me equivoco en el No hay tregua pretendieron censuraros ocho temas que vieron la luz gracias a Rosendo, en el No sé qué hacer contigo censuraron la canción Bahía de Pasaia y la canción En nombre de Dios del disco Pasión por el ruido. Creo que si no la hubieran censurado hubiera dado título al disco, ¿no?
-Sí, teníamos pensado haber llamado al disco En nombre de Dios. Pero al final la historia se volvió un poco contra ellos porque esas dos canciones probablemente hubieran pasado más desapercibidas. Basta que nos las hubieran censurado para que la gente quisiera escucharlas más. Entonces nosotros hicimos una grabación de un directo y les pasamos una cinta a DDT, una gente de Gasteiz, y ellos sacaron el single pirata que tuvo un movimiento de la hostia. Con el No hay tregua lo que pasó es que nos habían traído un director que era argentino y entonces no nos entendíamos bien con el idioma. Nosotros en una canción decíamos: mi chupa y nada más y él nos decía: pero, ¿cómo podéis decir me la chupa y nada más? ¡Eso no se puede decir en una canción!
(risas). Era todo una cuestión de idioma. De hecho creo que la única que no quería censurar era la de No hay tregua. Decía que eso le parecía correcto. Hubo una especie de lío de esos pero finalmente salieron todas las canciones como queríamos. Bueno, nos sirvió también para decir, con esta compañía discográfica no queremos saber nada más.

En los años 90 os llegó un rotundo éxito de ventas: disco de oro por el Doble Directo y disco de platino para Balas Blancas y para Por instinto. ¿Eran aquellos mejores tiempos para el rock que los actuales? ¿Qué diferencia encontráis entre el público de entonces y el de ahora?
-En esa época, cuando un grupo de rock llegaba a vender más de 100.000 discos como fue nuestro caso es porque se te había sumado otro tipo de gente. No era sólo tu gente. Eran personas que oía la canción de Blanco y negro en la radio e iban al concierto. La mayoría de esa gente normalmente desaparece. Los fieles nuestros estaban entonces y siguen ahora.

¿Qué cambios musicales incorporasteis en La Araña, en Insolencia o en Salud & Rock and Roll y cómo creéis que los aceptó el público?
-Pues de culo, porque ahí empezamos a tocar menos. Vino el bajonazo de conciertos y de ventas de discos. Pero bueno, nosotros lo teníamos muy claro. Era un riesgo que sabíamos que asumíamos y lo asumimos. Siempre supimos que la carrera de un grupo de rock, cuando pretende ser larga, tiene que tener altibajos. Yo estaba convencido de que ese era uno de esos momentos bajos y que el grupo podía subir arriba otra vez y, de hecho, así ha pasado.

Con Acción Directa volvéis al sonido de siempre y eso casi os vuelve a llevar al disco de oro.
-Sí, ahí se volvó a los directos también. Eran más contundentes y, bueno, luego un poco con la filosofía del grupo siempre de trabajar y de trabajar y de trabajar ahí la llevamos más a cabo todavía. Cuando tienes que pelearte más las cosas, cuando le pones más énfasis a todo es cuando la gente más lo nota.

En 2002 Fernando Coronado fue sustituido por Ibi (Ibón Sagarna) hasta la actualidad. ¿Qué supuso para Ibi entrar en un grupo ya tan importante y consolidado como Barricada?
-Él lo vivió alucinado. Él siempre dice que ha vivido Barricada desde los dos lados: desde la parte del público y desde la parte del grupo. Entonces él se quedó alucinado cuando le dimos el toque. Él decía: ¡pero si este es un grupo con el que yo he crecido! Y él encantado de la vida. La verdad es que a nosotros nos dio un subidón muy grande la historia de Ibi porque las relaciones con Fernando ya no estaban bien para entonces y eso se notaba en los discos y en los directos. Se notaba en todo. Así que se decidió cortar por lo sano y empezar de nuevo. Ahí fue donde el grupo comenzó a remontar otra vez.


¿Qué sentisteis cuando os sacaron el disco homenaje Un camino de piedras? ¿Os sentisteis mayores?
-Mayores sí, aunque mayores ya nos sentíamos, ¿eh? (Risas). La verdad es que muy emocionados porque se hizo un disco con diecisiete temas o algo así y había tal cantidad de grupos de todo el país que querían participar que se podrían haber hecho tres discos perfectamente. Y eso para nosotros es un orgullo. No quisimos meternos en la elección de los grupos. Eso lo hizo Kutxi (Romero) porque somos amigos de todo el mundo y no tenemos por qué ir diciendo tú sí o tú no. Entonces le dejamos hacer y el resultado para nosotros fue muy bueno.


Ahora estáis inmersos en la gira Otra noche sin dormir con Rosendo y Aurora Beltrán. ¿Qué tal está resultando?
-Bien, bien. La verdad es que está resultando muy bien, tanto a nivel de público como de cómo nos lo estamos pasando nosotros, entre las tres bandas. Es una historia de unas cuatro horas que se pasa en un momento porque la verdad es que no hay cambios entre grupo y grupo. No hay esperas de éstas horribles que no nos gustan a ninguno. Hay momentos acústicos, hay momentos donde unos tocamos canciones de otros y así, aparte del concierto de cada uno. Está funcionando muy bien. La gente está disfrutando mucho. Es una de esas cosas que, lógicamente, no se puede estar haciendo toda la vida. La historia está en que el que lo ve o quiere verlo o lo ve este año o seguramente no lo vuelva a ver nunca.


Y por último, ¿con quién te tomarías una copa?
-Yo con cualquiera. A mí me gustan las copas. De alcohol no, porque yo no bebo alcohol, pero podríamos brindar con agua. Me la tomaría con mi chica, con mis amigos, con los del grupo. Ya te digo que con cualquiera con el que esté a gusto.

4 comentarios:

guevofrito dijo...

que majetes salis. a ver si vienen con su gira por logroño, que me da que no. y eso que estan al lao.

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

llegué por medio de tu blog, no conosco al entrevistado pero me detuve a leer, si me gusta el rock y me gusto mucho lo que lei

kb dijo...

Los Barri son los putos jefes.

Anónimo dijo...

Buenísimos Barricada, y en directo más. Espero que sigan muchos años más.