lunes, 22 de septiembre de 2008

Una copa con... Antonio Bartrina

"El tango es mucho más duro que el rock, más directo"

Malevaje nació en el corazón de la movida madrileña y, a punto de celebrar sus bodas de plata como mezcla perfecta de la chulería carabanchelera y el descaro porteño, publican uno de sus mejores trabajos: No me quieras tanto (quiéreme mejor). En una de las escalas que su gira ha hecho en Madrid, Una copa con ha charlado con Antonio Bartrina, líder de la banda y uno de los dos únicos integrantes que quedan de la formación original.






Texto y fotos: Rosalía Sierra.

Empecemos por el principio: ¿Por qué tango?
- ¿Y por qué no?

Hombre, no es el tipo de música que solían tocar los grupos madrileños a principios de los 80.
- No creo que sea raro. Lo que sí lo era es que en los 80 hubiera tanta gente haciendo rock’n’roll, muchos de ellos en inglés sin tener ni idea de inglés. Además, yo era más mayor que la mayoría de la gente que empezó a hacer música en aquella época, y tenía otro criterio. Soy rockero, me gusta el blues y un poco toda la música, pero mi manera de pensar, de expresar y reflejar mis sentimientos es el tango. Es mucho más duro que el rock y que casi todo, mucho más directo. Y bueno, que cada uno se cría donde se cría.

O sea, que viene de familia.
- Sí, yo empecé a escuchar tangos de niño, siendo tan pequeño que no sabía lo que decían. Me sabía las letras sin tener ni idea de lo que significaban. Empecé a entenderlos a los 15 o 16 años, más o menos.

Si no cantaras, ¿a qué te dedicarías?
- No lo sé, he hecho tantas cosas… Mi último oficio como profesional fue el de fotógrafo.

Y si no cantaras tango, ¿qué cantarías?
- Posiblemente nada. Al menos profesionalmente.



¿Prefieres interpretar tangos ajenos o propios?
- Creo que ambos se complementan. Siempre es bueno, y muy bonito, escribir lo que te ocurre, lo que te pasa en la vida, lo que sientes. Este último disco, que es un gran disco, tuvo primero las letras, y después hicimos la música. Escribir permite innovar, y el tango clásico sirve para equilibrar, para mantener nuestros pies dentro del tango. Por eso en todos nuestros discos hay algunos temas clásicos. Bueno, por eso y porque son una belleza y es un placer cantarlos.

¿Por qué hay algunos clásicos que os resistís a grabar, como Caminito o A media luz?
- Porque ya están muy grabados, los conoce todo el mundo. En cierto modo queremos dar a conocer la cara oculta del tango, esos temas que se conocen pero no demasiado, o incluso alguno muy desconocido. Por ejemplo, Afiches –que está en el último disco- lo conocen sólo los aficionados al tango, y es una maravilla. Y como ése hay cientos, y más que habrá, porque en Argentina se siguen escribiendo tangos. Bueno, y en España también (risas).


Vuestro anterior disco se titulaba, ironizando sobre vuestro aniversario como banda, ¿Qué veinte años no es nada? Ahora han pasado veinticuatro, ya va siendo algo...
-El febrero del año que viene haremos 25, que no está mal. Es una vida. Todo lo que nos ha pasado da para escribir un libro que no voy a escribir.

¿A quién admiras?
- Empezando por ti, a un montón de gente.

¡Gracias!
- Menos a los políticos, admiro a mucha gente. Me parecen lo peor. No, perdón, los banqueros son aún peores, y además manejan a los políticos. Detesto a la gente que no es humana, que ve el dinero por encima de todo, son despreciables y hay demasiados.
Admiro, en cambio, al tipo que trabaja ocho horas en un andamio para mantener una familia.

¿Con quién te gustaría compartir un escenario?
- He compartido escenario con mucha gente, hasta con Roberto Goyeneche hace muchos años, en Buenos Aires. También he estado con Sabina, con Raimundo Amador, con Jorge Pardo, con Santiago Auserón, con Jaime Urrutia… En general, con amigos. Siempre es bonito compartir escenario. En el mundo de la música hay mucho cariño, mucho respeto, mucho compañerismo, algo que no ocurre en otros ámbitos que conozco. Hombre, también hay algún gilipollas, pero en general hay bastante buen rollito (risas). Así que me gustaría compartir escenario con cualquiera que me caiga bien.

Llegamos a la pregunta filosófica de la entrevista: si echamos manos de tus letras, en una ocasión defines la vida como un tango, en otra parafraseas a Troilo diciendo que es una herida absurda… ¿Qué es la vida?
- Es algo bueno en sí mismo. Lo que es malo es el mundo, y algunas personas. La mayoría de la gente es buena, pero a los buenos se les nota menos. Por eso hay que vivir, a pesar de todo, vivir a bocados.

Y para terminar, ¿con quién te tomarías una copa?
- La verdad es que yo me tomaría una copa casi con cualquiera (risas). Recuerdo una ocasión, hace muchos años, en un bar de Oviedo en el que conocí a un camionero y jugamos al billar. Yo no sé jugar, pero esa noche los hados estaban conmigo y le gané, así que me invitó a una copa, y después de esa nos tomamos muchas más, y aún mantenemos el contacto. Con esa gente es con la que me gusta a mí tomar copas.