domingo, 14 de septiembre de 2008

Una copa con...Kutxi Romero


"Hay gente que no mira el mundo desde el cielo sino desde encima de la acera. Esa es altura suficiente para ver las cosas".

Entrevista: Sonia San Román
Fotografías: Héctor Alarcia


José Carlos Romero Lorente, José Etxailarena o Kutxi. Los tres nombres forman parte de lo mismo o son diferentes.
-Bueno, José Carlos es el nombre que aparece en los documentos oficiales y por el que no me gusta que me llamen porque sólo me llaman las autoridades, dígase, eclesiásticas, dígase, policiales, diplomáticas y demás. José Carlos no me ha llamado nunca nadie porque siempre he sido Kutxi desde que nací. Desde que tengo uso de razón nadie sabe muy bien por qué.
Por lo visto cuando yo era muy chinorri preguntaban:
-Y, ¿este niño cómo se llama?
Y yo contestaba:
- Cuchi.
Entonces debe de venir de ahí.
José Etxailarena me lo puse porque sacaba libros de poesía y los chavales querían tener los libros del cantante de Marea, no querían un libro de poesía. Entonces, evidentemente, saqué un libro con seudónimo que nadie compró (risas) y lo tuve que regalar.
Es lo que pasa con la poesía, que no vale para nada (risas).

¿Es una leyenda urbana que tu seudónimo José Etxailarena viene de la época en la que trabajabas de albañil?
-No, no es una leyenda urbana. Es real pero más que una verdad es un chiste.
Me lo adaptaban:
-José, ¡echa ahí la arena! (Risas).

Pero es que además suena muy euskaldún.
-Suena como a poeta del Baztán...

Sí, sí, totalmente.
-...De baztante más abajo de Despeñaperros (risas).

Cuéntanos cómo surgió La patera, con qué fin y si esperabas que llegara, con la marea, a los puertos a los que ha llegado.
-Pues la verdad es que no. Si algo me ha caracterizado es que no tengo ningún tipo de ambición. Ni cuando tenía dieciocho años ni ahora. O sea, hago las cosas que no me cuestan esfuerzo, cuando me da la gana, como me da la gana y haciendo el menor daño posible al resto de la humanidad. Y he tenido la inmensa suerte de que la vida me ha permitido poder vivir de ello. Ni siquiera de la música o de cantar, sino de hacer lo que me da la gana y cuando me da la gana, que eso es algo que no lo puede decir casi nadie. Hay gente que trabaja en lo que le gusta pero que tiene la obligación de hacerlo. Yo ni siquiera tengo esa obligación. O sea, hago lo que me gusta y cuando quiero y, encima, se me ríen las gracias a veces. Quiero decir que soy un afortunado. Cuando me hablan de malditismos y de rollos yo digo:
- Pero si yo soy un bendito. ¡Vivo de hacer lo que me da la gana!
Es como si alguien a quien le gusta el pacharán, cada vez que se echa una copa, le suelta treinta euros el del bar. ¿Sabes?:
-¡Joder, qué alegría, si yo me iba a venir a tomar el pacharán igual y encima me das treinta pavos! ¡De puta madre!
Vamos, es algo completamente circunstancial. He estado siempre, no sé por qué razón, en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Sin más. Estaba allí. No porque fuera a buscar nada. Estaba allí.


Tengo entendido que el primer disco de La patera, Marea, salió prácticamente a la vez que tu primer libro de poemas, Ruidografías. Por lo que veo tu pasión por la música y por la poesía han ido de la mano desde el principio.
-Bueno, por la poesía en general no. Por la literatura. Siempre fui un chico muy raro. Fui un niño muy raro y un adolescente muy raro porque siempre me ha gustado mucho leer. Luego coincidió que los hermanos de unos colegas míos escribían muy bien y como yo siempre estaba leyendo me rulaban libros. Cuando yo era muy crío ya empecé a leer a Bukowski o a los autores de la mal llamada Generación Beat americana. Entonces tenía como trece o doce años y me los descubrieron a todos: a (Henry) Miller, a (William) Burroughs, a Hunter Thompson. A todos. Y yo era un niño. Aquello para mí era la hostia porque me gustaba muchísimo leer y de pronto descubro que existe un mundo literario que no es el que me están enseñando en el colegio. Esto es lo que pasa actualmente y lo que pasará toda la vida, que existe otra clase de literatura y otra forma de contar. Hay gente que no mira el mundo desde el cielo sino desde encima de la acera. Esa es altura suficiente para ver las cosas. Descubrí que había otra forma de escribir y pensé:
-¡Qué guay!, si puedes escribir como te salga de los cojones (risas).
Después, en poesía, no me ha interesado la obra de alguien hasta que, en casa del escritor Patxi Irurtzun, descubrí la obra de David González. Es el único poeta del que me gusta toda su obra. De los demás me gusta parte, algunas cosas. Los poetas clásicos, por ejemplo, son todos horribles. En su conjunto es todo horrible, es un peñazo insoportable. Hasta Lorca, y eso que yo siempre he sido muy lorquiano y me encanta y me seguirá encantando porque sus imágenes me parecen las más poderosas de la poesía universal. Pero me compré una enciclopedia por fascículos con su obra completa y no hay Dios que se lea todo, aunque es verdad que tiene cosas maravillosas.
Lo mismo me pasa con Neruda. Tiene cosas bonitas, de acuerdo, pero leer toda su obra puede ser lo más pesado del mundo entero.
Después David (González) también me ha ido recomendando gente. A Roger Wolfe, por ejemplo. Kb (Enrique Cabezón) me regaló un libro y el año pasado me lo leí y se lo conté a David. Entonces me preguntó que qué me había parecido y le dije:
-Es como tú pero en malo (risas).
No, es verdad, aunque tiene algunas cosas interesantes, pero es que David es la transparencia absoluta, con todo lo que eso acarrea. David es un poeta desnudo y la desnudez, sea del tipo que sea, es interesante.
Generalmente los poetas lo camuflan todo con la pedantería elevada al grado máximo, círculos literarios, recitales para ellos mismos. La poesía es otra cosa.
Cuando yo sacaba mis libros y alguien venía a preguntarme qué era la poesía yo siempre le contestaba que era lo mismo que coger trescientos talegos y tirarlos por la taza del váter (risas).

¿Cómo recuerdas los momentos de la grabación, la distribución y vuestro primer contrato discográfico con BMG?
-Éramos muy bravos. Bueno, ahora también lo somos. Tú date cuenta de que somos de un barrio muy marginal. Berriozar era un barrio muy marginal y no había muchas cosas que hacer cuando uno era un crío y lo de montarse un conjunto era como muy divertido. Cuando montamos Marea teníamos curros bochornosos. La gente me suele decir que si recuerdo todos aquellos conciertos que hicimos por nada. Éramos unos niños, teníamos veinte o veintiún años y nos daban veinte mil pelas por tocar en un bar de Almería ¡y nos íbamos desde Berriozar! Volvíamos y decíamos:
-¿Cuánto hemos ganado?
- Menos setenta y cinco mil (risas).

Tampoco es ningún alarde de valor eso que hicimos, porque tampoco había nada que perder. Teníamos unos curros que se podían dejar en cinco minutos. No teníamos niños, responsabilidades, nada. Entonces era muy sencillo. ¿Cuándo decidimos tirarnos al barro? En ningún momento. No había nada que decidir. Era tocar o morirte de asco. Si esto nos hubiera pasado ahora, que tenemos más niños que la guardería de Michael Jackson, hipotecas, coches, mierdas, que te come la vida convencional. Si esto nos hubiera pasado ahora, otro gallo cantaría. Pero entonces, ¡buá! Nos sudaba los cojones todo. Entonces vivíamos todo al máximo, con un ritmo frenético. Todo nos daba igual, no pensábamos nada. En ese momento, te vienen unos gerifaltes de Madrid siendo tú un pipiolo y te dicen que te dan medio kilo por tu disco y tú piensas:
-Cien talegos para cada uno, ¡eso está hecho!
Porque no habíamos visto cien talegos ni en los cromos del Monopoli (risas).
Nos engañaron como a chinos, evidentemente.

¿Y la anécdota del trasvase de nombre? ¿Qué hay de esos chicos de Melilla que ya tenían registrado el nombre de La patera antes que vosotros y por los que tuvisteis que cambiar a Marea?
-Sí, sí, me mandaron hace poco un cartel, siguen tocando por bares.

En los conciertos que fuisteis dando en los comienzos cuáles son los que recuerdas como los más divertidos (o los menos) y con qué grupos te hizo especial ilusión tocar.
-Para nosotros, por ejemplo, fue una flipada tocar con Reincidentes en su año de explosión. Aquella era la primera vez que salíamos del pueblo con nuestra furgoneta de colores, la Tanqueta, que la hemos sacado ahora en una caja especial con diseño de Kb. E ilusión, la verdad es que me hacía tocar con todos y luego, poco a poco, fuimos conociendo a todos esos que te iban gustando desde chavalín.
Con treinta y tres años que tengo he tocado con todos los artistas vivos a los que admiro, he hecho dos giras por América, tengo dos discos de oro, un montón de cosas y un montón de mierdas que son sólo objetos. Todo lo grande está dentro de la cabeza. Sólo me quedan los muertos y sólo sería posible hacer un concierto con ellos por medio de psicofonías. Tengo que llamar un día de estos a Iker Jiménez para ver qué podemos hacer (risas).

En el 2000 llega el cambio de discográfica (BMG por GOR) y sale a la calle vuestro disco Revolcón. Llega entonces el momento de asumir que sois músicos e incluso dejáis vuestros antiguos trabajos, ¿no?
-No, no, no, para nada. Ahí es cuando empiezan a llamarnos más para tocar y empezamos a tener problemas en los curros. Entre 2000 y 2001 hicimos como unos cien conciertos. Entonces, imagínate, saliendo a tocar más de cien veces, por todo el Estado y currando en la obra. Salíamos el viernes, teníamos que pedir fiesta y luego teníamos que recuperar...
En esa época fichamos con GOR que era una independiente y pensamos que como los teníamos al lado de casa estarían controlados pero hubo más de lo mismo o peor, porque encima perdimos amigos ya que eran conocidos. Lo mejor de todo es que yo sigo teniendo cariño por ellos. Hicieron cosas feas aunque supongo que yo también las hice. Así que se jodieron las cosas y nos fuimos otra vez a DRO. Somos el único grupo que se ha salido de una multinacional, se he metido en una independiente y ha vuelto a la multinacional. Después de DRO nos fuimos a Warner y ahí ya guay. Hicimos el Besos de perro del que vendimos miles de copias y nos salió una gira tremenda. Besos de perro salió como en abril de 2002 y en junio de ese mismo año, me acuerdo que estábamos el Piñas y yo currando y, el jefe, que es colega nuestro, me viene un día y me dice:
-Oye, Kutxi, ¿tú sabes cuántos días has venido este mes a currar?
-No
-Seis
(risas).
Era un viernes y me dijo que él nos daba cuartelillo para que nos fuéramos a tocar pero no podía ser que fuéramos sólo seis días a trabajar. Que estábamos todo el día tocando en Almería, en Badajoz, en Galicia y que nos planteáramos dedicarnos a esto.
Le dije que posiblemente tuviera razón.
Así que, terminamos el viernes, dejé la ropa colgada en el perchero y ya no volví.

Ahí pensé:
-A ver qué pasa
Y lo que han pasado ha sido seis años sin tener que levantarme a las seis de la mañana (risas).

Y luego llegó el cansancio...
-Sí, sí. El marisco está de puta madre pero todos los días langostinos, todos los días cigalas es cansado también. Y no es cansancio, sino la sensación de sentir que aquello se había convertido en un trabajo que era lo peor de todo. Era como fichar: hoy tocamos, mañana también y pasado también. Llegó un punto en el que nos dimos cuenta a tiempo o me di cuenta a tiempo de que eso no tenía que ser así. A nosotros nos tenían que pagar por divertirnos. Teníamos que tener la sensación de que nos regalaban el dinero, que es siempre lo que más me ha gustado de esto. Llegar a casa y no tener la sensación de que te han pagado sino que te han hecho un regalo. En el momento en que sentimos que nos pagaban por trabajar decidimos espaciar las giras. Además metíamos a mucha gente en los conciertos y llegaba un momento en que te había visto todo el mundo. Así que decidimos no volver a salir de gira hasta que no tuviéramos algo nuevo que contar. Eso sí que fue realmente apostar porque lo normal es coger el botín y correr antes de que lleguen los indios. Pero ya te digo que lo nuestro nunca tuvo una motivación económica. La única motivación que le lleva a un grupo a estar continuamente tocando; fuera del amor que le puedas tener al rock and roll, que puede ser tremendo; es la económica. Así que apostamos y nos salió bien y eso que en ningún momento sabíamos lo que iba a pasar. Se da la circunstancia de que ninguno de nosotros somos internautas y no nos enteramos de ninguna de las opiniones o debates que hay sobre nosotros en Internet. Además como tampoco solemos hacer muchas declaraciones se montan unos cristos tremendos sobre nosotros.

Esta misma mañana, preparando esta entrevista, he visto que tu nombre y tu seudónimo son artículos en discusión en la Wikipedia.
-Es que la gente tiene mucho tiempo libre.

Sí, mucho, mira a lo que me dedico yo por amor al arte (risas).
Luego, en 2004, sacas con Ediciones del 4 de agosto León manso come mierda.
-Me contó el Kb que iban a montar una editorial y yo me ofrecí a regalarles la edición a cambio de unos cuantos libros para dar a mis amistades y en paz.
Y así fue.
Me gusta saber que puedo hacer lo que quiera con la literatura, no como en los discos, donde no puedo hacer nada porque al final son de la discográfica. No puedes regalarle canciones a nadie ni hacer nada con tus propias canciones porque realmente son de ellos. Con la literatura esa sensación de ser libre me gusta mogollón.
Sigo escribiendo. Hago poemas, también hago artículos de vez en cuando.

Lo que pasa es que me llaman de la prensa, hago un artículo, me meto en un follón, me quieren denunciar y ya no me llaman más. Y eso que mis artículos son pura ironía. No entiendo por qué se enfadan.

¿Cuáles son tus próximos proyectos musicales?
-Yo nunca tengo proyectos, siempre voy haciendo cosas. Ahora estoy grabando un disco muy bonito con Jatajá, que son una banda flamenca de Navarra; preparando un disco directo de Marea que sacaremos entre noviembre y diciembre; escribiendo; viviendo; queriendo a los niños; paseando.

Y por último, como ya es costumbre en nuestro blog, nuestra pregunta estrella:
¿con quién te tomarías una copa?

-¿Pero cuándo? (Risas).

7 comentarios:

kb dijo...

Ese Kutxi y esa Sonia!
Pero qué majos que sois los dos!

VICTOR BICHO dijo...

Pedazo de tío.

kebrantaversos dijo...

kutxi, soy el kebran
¿te llegó satélite?
un abrazote
el kebran

Anónimo dijo...

Que juego está dando esa estantería como fondo fotográfico

El Compadre dijo...

muy buena entrevista, si señor. ke grande es el kutxi, joder.

Un Perro dijo...

Una joyita bien trabajada.
la idea esta mas que bien.
Un abrazo a toda la Jauría
A un océano de distancia con un amor inoxidable ante lo salado del agua.

Jon dijo...

ke buena ke buena ke buena !!
gozar es poko
de puta madre txabales