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domingo, 21 de diciembre de 2008

Una copa con... Adrede



"El panorama musical está lleno de cosas que no son sinceras, que son productos precocinados"










¿Qué música os gusta? ¿Rock, jazz, funk, flamenco? Bueno, pues todo eso y mucho más se aúna en Adrede, un grupo formado por Sidney (guitarra y voz), Brenes (batería), Dani (bajo) y Javi (guitarra) que acaba de publicar su primer disco y que ha venido para quedarse.


Texto y fotos: Rosalía Sierra.


¿Cómo nació Adrede?
-Sidney: Somos un conjunto de amigos que se reúne para hacer canciones y tocar juntos, hacer música juntos sin más pretensiones, simplemente disfrutar de la música.

¿Qué influencias tenéis?
-Sidney: Cada uno tiene las suyas. De pequeño yo escuchaba mucho flamenco en mi casa, y en Adrede lo he exteriorizado más que en otros grupos en que haya estado anteriormente, que eran más rock. El hilo conductor de todo lo que he hecho antes y lo que hago ahora es cuidar las letras, darle mucha importancia a lo que se dice y hacer algo con voz propia. Luego, el grupo tiene influencias de todo tipo de música. Javi, por ejemplo, que es el nuevo miembro del grupo, ha hecho que las canciones las enfoquemos de una forma distinta porque hemos dado muchas vueltas para adaptarnos entre los cuatro porque él tiene otra forma de tocar. Cada uno aporta su personalidad y todo lo que ha escuchado, desde jazz hasta rock o funk. Hasta música clásica, que a Javi le gusta mucho.

Dani: Oímos de todo, no tenemos especial fijación por algo ni tenemos pretensión de hacer un estilo concreto.

Brenes: Eso se nota en el resultado final. Si cuatro amigos a los que les gusta, por ejemplo, el hardcore, si se juntan harán un grupo de hardcore, pero en este caso todos escuchamos casi todos los estilos de música, toda la buena música, pues el resultado es original.

Y después de toda esta mezcla, ¿cómo definiríais la música que hacéis?
-Sidney: Básicamente es rock, pero con matices. Yo canto las melodías aflamencadas, que es como las siento, la batería y el bajo tienen momentos funk y momentos jazz, y Javi tiene un abanico de estilos muy amplio. Suena a rock, pero con voz propia.

Brenes: Es un sonido muy visceral.

Dani: Lo importante es hacer buenas canciones aportando cada uno lo que sabe.

Antes de publicar el disco todos llevabais mucho tiempo trabajando en esto, tanto juntos como separados.
-Sidney: Sí, todos hemos hecho muchas cosas, tocando para otros o en grupos propios. Adrede se formó hace unos tres años y medio en que hemos tocado bastante mientras sacábamos el disco.

Vuestros productores han sido Pancho Varona, José Romero y Emilio Mercader, no está mal para empezar, ¿no?
-Sidney: Emilio Mercader nos apoyó desde el principio y nos proporcionó un estudio sin saber si íbamos a poder pagar (risas). Luego se sumaron José Romero y Pancho Varona porque les encantó el proyecto y querían participar, debían de tener poco trabajo en ese momento (risas).

¿Creéis que las nuevas redes sociales como Myspace están cambiando la forma de hacer y conocer música?
-Brenes: Internet lo ha cambiado todo, hay mucha gente que pasa muchas horas al día delante del ordenador y aprovecha cuando no le ve el jefe a navegar buscando cosas que le gusten, y por otro lado, desde hace unos años muchos grupos han usado la web para darse a conocer difundiendo su música de forma no lucrativa buscando la respuesta de la gente… para luego lucrarse (risas). En serio, internet es una herramienta muy potente.

¿Con quién os gustaría compartir un escenario?
-Javi: Todos tenemos a alguien con quien nos gustaría tocar, pero que pegue con nuestro estilo es difícil (risas).

-Sidney: Dejémoslo en que con mucha gente, sí.

¿Y con quién no?
-Sidney: Con Andy y Lucas. No por nada, lo que pasa mucha gente ha escuchado temas nuestros y como canto algo aflamencado nos comparan con ellos, y no tenemos nada que ver.

Brenes: Alguna vez hemos participado en galas y programas de la televisión andaluza en que estamos rodeados de ese tipo de artistas, y no nos parecemos en nada. No es que esté mal la música tipo flamenquito, pero nosotros no somos eso, simplemente.

Javi: Yo lo que no soporto son esos cantantes y grupos que parece que sólo están para ganar dinero, que son productos, que oyes sus letras y no dicen nada.

¿Como los de los programas de televisión tipo Operación Triunfo?
-Javi: Sí, algo así.

Dani: El panorama está lleno de cosas que no son sinceras, de gente que se dedica a esto por interés, no porque le guste realmente. Cosas precocinadas.

Javi: Lo que se pretende normalmente es que sea música fácil de encasillar para ponérselo fácil a la gente. Se subestima mucho al público.

Brenes: El púbico elige, pero a veces no tienen muchas opciones.

Sidney, en vuestro disco todas las letras son tuyas salvo un tema en que utilizáis un poema de Lorca, ¿por qué?
-Sidney: A mí me cuesta mucho hacer letras, me encanta pero le doy muchas vueltas y me lleva mucho tiempo, y a veces tengo una melodía que quiero cantar y no se me ocurre una letra, así que echo mano de los poetas, que están ahí. En directo tocamos más adaptaciones de poemas, de Benedetti y de Machado.

Por último, ¿con quién os gustaría tomar una copa?
-Javi: A mí con Charlize Theron (risas).

Dani: Yo no tomo copas. Si eso, un agua o una cocacola con mucha gente. No puedo elegir a una persona, no tengo a nadie tan principal como para elegirlo. Si acaso, con la gente que viene a ver los conciertos.

Sidney: Sí, eso está bien, mola.

Brenes: Con cuanta más gente, mejor. Si estás tomando copas con una sola persona pareces un comeorejas (risas).

domingo, 14 de diciembre de 2008

Una copa con... Yadam

"El apoyo mediático es importante, pero con el tiempo todo cae por su propio peso"








Acaba de presentar su primer disco, Confesión, pero no es un recién llegado a esto de la música. Tras muchos años produciendo, tocando y componiendo para artistas de muy diferentes estilos, Yadam ha dado el salto a los escenarios como solista y ha charlado sobre este momento, su pasado y su futuro con Una copa con.

Texto y fotos: Rosalía Sierra.

¿Cómo empezaste en la música?
-Nací en Cuba, en La Habana, y comencé a estudiar música a los 11 años en la Escuela Nacional de Música de Cuba. Durante toda mi época de estudiante trabajé con muchos músicos cubanos de todo tipo, de jazz a rock, como Carlos Varela, Emiliano Salvador, etc.
Después de graduarme de la escuela comencé a trabajar como productor, de forma un poco particular. Me fui a Belice e hice un proyecto allí de música garífuna y cosas así curiosas. En el 96 me fui a Dinamarca a dar clases en el conservatorio.

¿A Dinamarca?
-Sí, un poco al norte (risas). Fui por un mes y me cogieron para estar siete años. Allí empecé a colaborar en proyectos de jazz, a trabajar con músicos daneses de todo tipo, como Outlandish, que es un grupo de hip-hop. Hace unos cuatro años me mudé a Madrid, y fue cuando empezó a surgir el proyecto de Confesión, el disco que acabamos de sacar.

Antes de publicar tu disco has producido a mucha gente en España, ¿no?
-Mi primera etapa en España fue como autor y músico. He compuesto para varios artistas, como Pastora Soler, y he acompañado como bajista a mucha gente, como Victoria Abril y Concha Buika, un poco dentro del mundo del jazz latino.
Hace un año, aproximadamente, comencé con este proyecto, Confesión, que surgió a partir de canciones que compuse en mis momentos más solitarios, y cuando llevaba tres o cuatro decidí hacer un disco. Ha sido un proyecto que hemos hecho desde el principio entre amigos, casi un proyecto social, hemos trabajado con toda la confianza del mundo, sin la presión de una compañía discográfica o el mercado. Hicimos un disco que nos gusta y nos convence.


En tu disco no sólo compones e interpretas las canciones sino que además tocas varios instrumentos.
-Sí, creo que como ha sido un disco bastante personal, ya en el proceso de creación hay muchas canciones que he compuesto con mi guitarra y he querido llevar esa energía al estudio. Hay canciones que he decidido tocarlas yo mismo porque nacieron así y me parecía una manera más sincera de llevarlas al disco.
Además he querido que fuera simple, sencillo, en cuanto a las interpretaciones y las mezlas. Es un disco más de canciones que musical.


¿Cómo definirías tu música?
-Hoy en día es complicado definir las cosas, sobre todo la música y el arte, porque con el proceso de globalización las cosas están bastante mezcladas. No sé, yo lo llamaría folk acústico, aunque tiene influencias de blues, R’n’B, jazz…

¿En qué te inspiras para componer tus temas?
-El proceso es, la verdad, bastante espontáneo, hay días en que me siento a escribir y sale un buen tema. El disco habla mucho del amor, del desamor, las relaciones humanas, el respeto, la amistad, la familia, los sueños y las esperanzas… No son cosas que hay que atrapar con una vara de cazar mariposas, sino que están muy cercanas a mí. Es un disco bastante autobiográfico, habla de cosas que me suceden día a día.

Después de trabajar en tantos lugares y con tanta gente diferente, haciendo muchos tipos de música distintos, ¿de qué modo surgen tus raíces en este disco, toda la música cubana, la trova, etc.?
-En mi manera de decir las cosas. Hable de la vida, del amor, de las relaciones, hay un punto de vista en mí que dice mucho de mi cultura, de dónde vengo, es una parte innegable de mi música y mi cotidianeidad. Aunque bueno, eso debe decirlo alguien de fuera, alguien que escuche mi música y descubra ese punto, que lo defina yo es un poco ambicioso.

¿Cómo te planteas el futuro? ¿Volverás a producir y componer para otros o quieres seguir tu carrera como solista?
- Yo quiero dedicarme a la música como algo global. Grabar, producir, tocar con otros artistas, colaborar, lo que sea. Aunque ahora mismo mi proyecto tiene una prioridad importante, claro, me haría bastante infeliz pensar que por dedicarme a esto voy a dejar otras cosas.

¿Con quién te gustaría colaborar?
-Hay muchos artistas, Juan Luis Guerra, Juanes, Serrat… Todo artista que ha tenido una lucha con su trabajo y su arte me parece un camino a seguir, un ejemplo, y sería un honor colaborar. Creo que para sacar adelante un proyecto hay que defenderlo, y estos artistas son un icono para mí de este tipo de actitud.

Y en el futuro más inmediato, ¿qué planes tienes?
-Ahora estamos de promoción, el disco acaba de salir y estamos haciendo pequeñas presentaciones en salas para que la gente pueda conocer el disco de cerca, me gusta el contacto directo, la cercanía.

¿Crees que es posible llegar a la gente de esta manera con el aluvión de cantantes que sale cada año de los programas de televisión?
-Yo creo que sí. El apoyo mediático es importante, pero con el tiempo todo cae por su propio peso. Los músicos que están conmigo y yo mismo preferimos un trabajo constante, paso a paso, que las cosas crezcan poco a poco. Es mejor pisar en un sitio firme aunque sea un paso corto a dar pasos muy largos que sean fallidos.


Y para terminar, ¿con quién te tomarías una copa?
-Bueno, tendría que ser un zumo de melocotón porque no tomo alcohol (risas).

Vale, puedes tomar lo que quieras.
-Entonces, me gustaría con todas las personas que me transmitan buena energía y que vean las cosas simples de la vida de la misma manera en que las veo yo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Una copa con... Tequila

"Teníamos la escuela del rock argentino, pero lo que nos fue bien aquí en aquel momento, en Argentina probablemente no hubiera ido tan bien"



Entrevista: Marta Pérez y Rosalía Sierra

Fotos de la entrevista: Olga Celma

Fotos del concierto: Marta Pérez



Lo primero que os vamos a preguntar ya os lo han preguntado tantas veces que debéis estar hartos... ¿Por qué os volvéis a juntar?
-Alejo Stivel: No, primero deberíamos contestara por qué nos separamos.
-Ariel Rot: No, con eso termina la entrevista (risas).
-Alejo: Yo creo que básicamente fue por las ganas de juntarnos, de divertirnos y de ver si todavía había química.
-Ariel: Hay motivaciones comunes y personales, por ejemplo Alejo estuvo veinticinco años sin salir a tocar y me imagino que ganas de subirse a un escenario siempre quedan. Yo tenía ganas de volver a tocar este repertorio, volver a ejercitar el rol de guitarrista, sabía que iba a ser divertido y también productivo para volver a retomar el contacto con el instrumento.




Y ¿qué sentiste al volver a subir al escenario, Alejo?
-Alejo: A un kilo de sensaciones por año, multiplicado por 25 años... son muchas sensaciones: nerviosismo, pánico por momentos, excitación y alegría. Es una mezcla inmensa y difícil de explicar.

¿Cómo hicisteis la selección del repertorio?
-Ariel: Los conciertos que hacíamos con Tequila eran muy cortos y no tocábamos tantos temas como ahora, así que retomamos prácticamente todos los que solíamos tocar. Y el resto, pues muy sencillo: son cuatro discos, con once temas por disco más o menos, o sea, cuarenta y cuatro canciones para elegir. Las escuchamos y fuimos apuntando cuales podrían funcionar y las que nos apetecía hacer, y fuimos trabajándolas en el local, haciendo la última criba. Intentamos también atrevernos con temas que no habíamos tocado en directo y que no eran rock 'n' roll trepidante, ya que Tequila solo tocaba rock en directo, eran conciertos muy cortos y enérgicos, cincuenta minutos de puro rock 'n' rol. Ahora hemos metido El barco, por ejemplo, alguna balada; lo hemos adaptado un poco más a los tiempos.

¿Y cómo os planteáis defender unas canciones compuestas por unos chicos de dieciséis años?



-Alejo: Seguimos teniendo dieciséis años (risas).
-Ariel: Son buenos rocks, son muy redondos y muy bien hechos. Con la edad se les puede sacar incluso más partido, más chicha, y ponerles más música de la que le poníamos hace veinticinco años; son canciones muy agradecidas de tocar. Seguimos tocando canciones de gente que también tenia dieciséis años cuando las compuso, como temas de los Stones, de Chuck Berry, de Eddie Cochran, eran tipos jóvenes que hicieron temas que siguen siendo clásicos que apetecen tocar si te gusta el rock.
-Alejo: Los Beatles tienen toda una primera época con una temática muy simple, muy juvenil y uno la canta y no piensa en las letras, porque ya están como impregnadas en el aire, no pertenecen a nadie y son casi una convención literaria.
-Ariel: Es un repertorio más para vivir el directo, la tocata, la energía, y no para estar concentrado en lo que estás diciendo. Es otro tipo de enfoque en la interpretación.

¿En qué os basasteis para elegir al resto de la banda?



-Alejo: Con el bajista [Mac Hernández] nos fijamos más que nada en el look, no nos importaba cómo tocara (risas).
-Ariel: Candy Caramelo se lo puso muy complicado... (risas). En serio, buscábamos una banda que fuera creíble, era lo más importante en este regreso, que no se acercara al patetismo. Entonces buscábamos músicos que conocían el lenguaje, que conocían a Tequila y que siempre hubieran tocado rock. Bueno, aunque Daniel Griffin [batería] se dedica a la canción infantil, hace discos para niños buenísimos, rock para niños, o sea que lo de Tequila es muy adulto para él (risas).
-Alejo: En cierto modo, buscábamos también gente que tenía una cierta cercanía con nosotros y que no fueran músicos mercenarios.

Antes comentabais que buscabais volveros a juntar para ver si había esa química, supongo que la sigue habiendo y que habéis logrado que también la haya con los nuevos integrantes de la banda...
-Alejo: Sí, perfectamente, la verdad es que a veces decimos que es como si fueran miembros fundadores, nos sentimos totalmente cómodos con ellos y ellos con nosotros.

Y ¿cómo notáis al público?
-Alejo: Fantástico, la verdad es que sí, notamos que se lo pasan bien y que hay mucha conexión.

Hay gente de todas las edades, ¿no?
Alejo: Sí hay gente mucho más joven de lo que pensábamos y algunos más viejos.

Hemos visto fuera a un padre que iba con su hija de ocho años, y unos chicos de la radio le pidieron a niña que dijera unas palabras y ha dicho "¡Viva Tequila!".
-Ariel: ¿Ah sí? Es genial, ¿no? En cierto modo nosotros también compartíamos con nuestros padres algo así, con determinados artistas que no eran precisamente rockeros, y la verdad es una práctica muy saludable que la familia vaya junta a los conciertos.

Empezásteis la gira con diez conciertos programados y ahora habéis duplicado la cantidad…
-Ariel: Si, y serán más. De momento tenemos bolos hasta 2009, imagínate.

Antes de disolver el grupo habíais grabado una maqueta con temas para un nuevo disco. ¿Qué ha sido de esas canciones?
-Ariel: Algunas se editaron en una especie de recopilación hace unos años y otras quedan por ahí. -Alejo: Ariel editó alguna.
-Ariel: Sí, utilicé alguna letra en algún disco mío. La verdad es que no era un material especialmente tequilero, por eso creo que finalmente nunca salió, porque era un momento, en que, en cierto modo, la parte creativa del grupo ya estaba muy disgregada, era poco homogéneo. Hasta entonces, los discos de Tequila habían sido temáticos, casi conceptuales.

¿Cómo fue la disolución del grupo? ¿Se planteó o fue imprevista?
-Ariel: Yo creo que estábamos pasando un momento de poca actividad, había mucho desgaste y mucha indiferencia, y para un grupo como Tequila la indiferencia era una situación muy dura, casi letal; habíamos sido el centro de todas las miradas y de repente percibimos por primera vez y de muy chicos lo que era la indiferencia del mundo, como dice el tango.

¿Cómo se formó el grupo?
-Ariel: Éramos un dúo, Alejo y yo componíamos juntos como una parte más de nuestros juegos infantiles, cuando nos aburríamos de jugar a fútbol componíamos, y de hecho algunas canciones de esas salieron en el primer disco.
-Alejo: Por ejemplo, Necesito un trago, que dice estoy aquí en Madrid muy aburrido, inicialmente decía estoy en Buenos Aires muy aburrido y se adaptó. La verdad es que uno se puede aburrir perfectamente en cualquier ciudad (risas).
-Ariel: Cuando nuestras familias decidieron venir pensamos que iba a ser fácil encontrar una banda aquí, y no sé por qué lo pensábamos, cuando realmente era muy difícil encontrar músicos.
-Alejo: Teníamos la suficiente inconsciencia como para creer que íbamos a llegar a España e íbamos a arrasar, a ser muy conocidos y triunfar.



Y así fue... ¿No?
-Alejo: Sí, pero justo coincidió que llegamos a un sitio que estaba necesitando eso que nosotros teníamos, pero podía no haber sido así.
-Ariel: Y después tuvimos la suerte de que había pocos músicos de rock, pero los que había, no tenían especialmente la estética y el gusto de Tequila, era otro tipo de rock. Encontramos a Felipe y a Julián, que todavía estaban un poco perdidos buscando y también eran muy jóvenes e inmediatamente asimilaron y se contagiaron de ese espíritu y de ese proyecto.

Vosotros vinísteis a España con vuestras familias, huyendo de la dictadura argentina...
-Alejo: Sí, nosotros éramos muy chicos pero pertenecíamos a familias que estaban perseguidas por la dictadura.


¿Y cómo fue la llegada a España, qué sentisteis?
-Ariel: Lo primero fue la sensación de libertad, de poder salir a la calle sin miedo, ver pasar a la policía y no empezar a temblar, no sentirte perseguido a cada instante que pisabas la calle, incluso también en tu casa. Y luego la suerte de enganchar justo ese momento tan especial y tan espectacular que fue el gran cambio, fue una maravilla, no sólo éramos espectadores sino que participamos y fuimos protagonistas, era algo impensable. Yo creo que fue un momento histórico bestial vivir eso en un país.

Musicalmente también era algo diferente, porque el rock argentino en los años 70 no tenía nada que ver con la música que se estaba haciendo aquí.
-Ariel: Sí, el rock argentino tiene como otra historia totalmente distinta, que aquí quizá si no hubiese existido el franquismo podría haber pasado también. Argentina no estaba cercada por una situación política, pero estaba en el culo del mundo y estamos hablando de una época en la que conseguir discos e información era muy difícil; eso ayudó a que en Argentina haya una voz muy propia, muy personal y, al mismo tiempo, yo creo que como el argentino es muy viajero la gente iba trayendo música como tesoros, de Brasil, de Los Ángeles, Nueva York, y se fue generando todo eso. El rock nacional argentino es un movimiento, que ya en el año 67 o 68 era sólido: nosotros vinimos en el 76, por lo que ya estaba en una fase muy avanzada, había dejado de ser un rock inocente y juvenil y se había convertido en algo muy poético, muy lírico, muy intrincado, muy progresivo. Cuando nosotros nos vinimos a España a mediados de los 70 teníamos la necesidad de volver a lo básico.

-Alejo: Es curioso, porque teníamos esa influencia y esa escuela del rock argentino, pero lo que hacíamos no era exactamente lo que se hacía en Argentina, desarrollamos un poco para otro lado esa base y lo que nos fue bien aquí en ese momento, en Argentina probablemente no hubiera ido tan bien.
-Ariel: Era como un subgénero ese rock tan básico, el rock cuadrado se llamaba, y estaba un pelín desprestigiado en esa época. En Argentina tardó mucho en llegar punk, a mediados de los 80, y empezó a cambiar e incorporar el humor y la desfachatez. Antes era todo muy serio, muy trabajado y complejo, con maestros que lo han hecho muy bien. Charly García con La máquina de hacer pájaros, Spinetta con Invisible o Pescado Rabioso era una pasada, pero un desafío demasiado grande para empezar, tener eso ahí arriba pesaba, y creo que venir aquí nos permitió tener una especie de liberación.

¿Con qué músicos os gustaría compartir escenario?
-Ariel: ¿Del panorama nacional?

O internacional, da igual...

-Ariel: Pues con Otis Reading, por ejemplo. No estaría mal ¿no? Estamos trabajando en ello (risas).

Y para terminar... ¿Con quién os tomaríais una copa?
-Ariel: Lo que pasa es que la mayoría son exalcohólicos (risas).
-Alejo: Bueno también puede ser una copa de leche.
-Ariel: Pues con Tom Waits o Lou Reed, que ya no beben.
-Alejo: Yo me tomaría una copa con Obama.
-Ariel: Sí, escuchando jazz.
-Alejo: No, mejor hip hop (risas).



Gracias por prestarnos un ratito de vuestro momento de relax antes de un concierto, que vaya muy bien.
-Ariel y Alejo: Gracias a vosotros.

lunes, 13 de octubre de 2008

Una copa con... Kimi-k

"No somos un grupo, somos hermanos"



Apellidos como Carmona o Montoya son ya parte de la historia del flamenco y de la fusión en nuestro país. La última hornada de estas grandes familias de músicos está a punto de sacar su segundo disco y vienen pisando muy, muy fuerte. Se llaman Kimi-k, tienen un directo poderosísimo y tres de ellos (faltaba el bajista, Juan Carmona) se han tomado una copa con nosotros.

Texto y fotos: Rosalía Sierra.

¿Qué es Kimi-k?

Antonio Montoya.-Es una fusión de nuestras raíces y nuestros gustos, de las cosas que investigamos y la música de la que venimos. La fusión de lo que somos y lo que buscamos ser.

Carlos Carmona.-Lo fundamos seis personas, y nos apadrinó Antonio Carmona, que fue el que tuvo la idea de ponernos este nombre porque veía que entre nosotros había mucha química. Desde que éramos muy pequeñitos hemos estado juntos, haciendo música. Kimi-k nació cuando teníamos 15 o 16 años.

Viniendo de las familias de las que venís es normal que uno se dedique a la música, ¿no?

Daniel Jiménez.-Sí, estamos educados para eso, lo hemos visto siempre, la fiesta, el cante, las palmas. Hacer música es algo natural para nosotros.

Carlos.-En los cumpleaños, en las fiestas, en las bodas, siempre había música. Y en casa había artistas, en cualquier momento, llegaban a las seis de la mañana y te despertaban con sus cantes.

Antonio.-Es algo innato, lo llevamos en la sangre y en algún momento brota.

¿Cuándo decidís que lo de dedicaros a la música va en serio, que es algo más?

Antonio.-Siempre nos lo hemos tomado en serio, aunque lo de pensar en grabar un disco vino después.

Carlos.-Empezó como un jueguecillo, pero un juego serio.

Antonio.-Ensayábamos mucho, buscábamos desde siempre dar el cien por cien y buscarle una vuelta de tuerca a lo que hacíamos. Cuando vimos que podíamos grabar un disco, nos lanzamos. Como decimos nosotros, nos apretamos los machos y fuimos a por ello con mucha ilusión, disfrutando de poder tener en el disco a Estrella Morente, a Antonio Carmona, a Juan Carmona en la producción… Y ya estamos pensando en el segundo.

¿Cómo será ese segundo disco?

Carlos.-Más compuesto por nosotros mismos, más personal, más definido. A nosotros nos gusta mucho escuchar todo tipo de música, y podemos coger esos estilos con frescura y darles una vuelta.

Daniel.-Estamos abiertos a trabajar con todo tipo de música, aunque llevemos un cajón y una guitarra hay de todo, funky, hip-hop…

Antonio.-Tenemos varios temas ya grabados, pero queremos hacer algo que de verdad nos convenza, que sea lo que queremos.


Viéndoos en directo se nota que disfrutáis con esto, y que realmente hay química entre vosotros.

Daniel.-Llevamos mucho tiempo divirtiéndonos y tocando juntos, en bares, en nuestras casas, donde sea.

Antonio.-Siempre estamos juntos, viajamos, ensayamos, hemos comido del mismo tenedor. No somos un grupo, somos hermanos. Una mirada en el escenario ya basta para entendernos.

Se os puede encuadrar dentro de lo que se ha dado en llamar flamenco fusión, pero eso ya se inventó hace mucho. ¿Qué aportáis vosotros?

Carlos.-Por un lado, música étnica: somos salvajes, espontáneos, algo que se ha perdido. Muchos grupos fusionan pero han perdido la frescura. Eran salvajes en el año 90, ya no.

Antonio.-Yo lo llamaría flamenco fresco, más bien. La fusión ya está hecha, es algo que desde los 70 hacía Camarón. Algo nuevo es imposible hacerlo, lo que podemos es dar un punto de vista fresco y un sentimiento distinto.

¿Y qué opinan los puristas del flamenco de esto?

Daniel.-Nos pondrán verdes, seguro (risas).

Antonio.-Alguno, no todos. Pepe Habichuela es muy purista y con nosotros goza.

Daniel.-Nosotros, con Kimi-k hacemos nuestra música más personal, más personalizada, pero también nos gusta el flamenco puro, y por separado lo tocamos con otros artistas.
¿Dónde queréis llegar?

Antonio.-Queremos investigar, sin ponernos límites. Sabemos de dónde partimos, qué ideas tenemos y lo que hemos aprendido, y ahora eso hay que entregarlo y tirar para adelante sin ponernos un listón.

Daniel.-Somos muy jóvenes y tenemos mucho por hacer.

¿Cuáles son vuestras principales influencias?
Antonio.-De todo, de Camarón a Michael Jackson o Jimmy Hendrix, Ray Charles, Stevie Wonder, Aretha Franklin, Prince, Jamiroquai, José Alberto el Canario, la música disco, la música clásica, el funky… Y todo llevándolo a nuestro campo, claro.

Daniel.-Eso sí, no queremos perder las raíces.

Carlos.-Siempre nos queda algo ahí de fondo, de lo que somos.

Daniel.-Nos sale por fuerza, aunque no queramos.

Antonio.-Hay veces que escuchamos algo que no tiene nada que ver con el flamenco, por ejemplo a Jamiroquai o hasta a Beyoncé, y nos suena muy flamenco.

¿Con quién os gustaría compartir un escenario?

Daniel.-Uf, qué difícil…

Antonio.-Si te digo la verdad, a mí me gustaría con Sting. Es un artista que admiro al mil por mil.

Carlos.-A mí, con Antonio Vega.

Daniel.-A mí me gustaría tocar con Marcos Vidal, es un gran músico aunque no es muy conocido.
Y para terminar, ¿con quién os tomaríais una copa?

Antonio.-Te respondo con otra pregunta: ¿con quién no nos gustaría tomar una copa? (risas). Nos encanta estar con la gente, disfrutar y aprender.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Una copa con... Antonio Bartrina

"El tango es mucho más duro que el rock, más directo"

Malevaje nació en el corazón de la movida madrileña y, a punto de celebrar sus bodas de plata como mezcla perfecta de la chulería carabanchelera y el descaro porteño, publican uno de sus mejores trabajos: No me quieras tanto (quiéreme mejor). En una de las escalas que su gira ha hecho en Madrid, Una copa con ha charlado con Antonio Bartrina, líder de la banda y uno de los dos únicos integrantes que quedan de la formación original.






Texto y fotos: Rosalía Sierra.

Empecemos por el principio: ¿Por qué tango?
- ¿Y por qué no?

Hombre, no es el tipo de música que solían tocar los grupos madrileños a principios de los 80.
- No creo que sea raro. Lo que sí lo era es que en los 80 hubiera tanta gente haciendo rock’n’roll, muchos de ellos en inglés sin tener ni idea de inglés. Además, yo era más mayor que la mayoría de la gente que empezó a hacer música en aquella época, y tenía otro criterio. Soy rockero, me gusta el blues y un poco toda la música, pero mi manera de pensar, de expresar y reflejar mis sentimientos es el tango. Es mucho más duro que el rock y que casi todo, mucho más directo. Y bueno, que cada uno se cría donde se cría.

O sea, que viene de familia.
- Sí, yo empecé a escuchar tangos de niño, siendo tan pequeño que no sabía lo que decían. Me sabía las letras sin tener ni idea de lo que significaban. Empecé a entenderlos a los 15 o 16 años, más o menos.

Si no cantaras, ¿a qué te dedicarías?
- No lo sé, he hecho tantas cosas… Mi último oficio como profesional fue el de fotógrafo.

Y si no cantaras tango, ¿qué cantarías?
- Posiblemente nada. Al menos profesionalmente.



¿Prefieres interpretar tangos ajenos o propios?
- Creo que ambos se complementan. Siempre es bueno, y muy bonito, escribir lo que te ocurre, lo que te pasa en la vida, lo que sientes. Este último disco, que es un gran disco, tuvo primero las letras, y después hicimos la música. Escribir permite innovar, y el tango clásico sirve para equilibrar, para mantener nuestros pies dentro del tango. Por eso en todos nuestros discos hay algunos temas clásicos. Bueno, por eso y porque son una belleza y es un placer cantarlos.

¿Por qué hay algunos clásicos que os resistís a grabar, como Caminito o A media luz?
- Porque ya están muy grabados, los conoce todo el mundo. En cierto modo queremos dar a conocer la cara oculta del tango, esos temas que se conocen pero no demasiado, o incluso alguno muy desconocido. Por ejemplo, Afiches –que está en el último disco- lo conocen sólo los aficionados al tango, y es una maravilla. Y como ése hay cientos, y más que habrá, porque en Argentina se siguen escribiendo tangos. Bueno, y en España también (risas).


Vuestro anterior disco se titulaba, ironizando sobre vuestro aniversario como banda, ¿Qué veinte años no es nada? Ahora han pasado veinticuatro, ya va siendo algo...
-El febrero del año que viene haremos 25, que no está mal. Es una vida. Todo lo que nos ha pasado da para escribir un libro que no voy a escribir.

¿A quién admiras?
- Empezando por ti, a un montón de gente.

¡Gracias!
- Menos a los políticos, admiro a mucha gente. Me parecen lo peor. No, perdón, los banqueros son aún peores, y además manejan a los políticos. Detesto a la gente que no es humana, que ve el dinero por encima de todo, son despreciables y hay demasiados.
Admiro, en cambio, al tipo que trabaja ocho horas en un andamio para mantener una familia.

¿Con quién te gustaría compartir un escenario?
- He compartido escenario con mucha gente, hasta con Roberto Goyeneche hace muchos años, en Buenos Aires. También he estado con Sabina, con Raimundo Amador, con Jorge Pardo, con Santiago Auserón, con Jaime Urrutia… En general, con amigos. Siempre es bonito compartir escenario. En el mundo de la música hay mucho cariño, mucho respeto, mucho compañerismo, algo que no ocurre en otros ámbitos que conozco. Hombre, también hay algún gilipollas, pero en general hay bastante buen rollito (risas). Así que me gustaría compartir escenario con cualquiera que me caiga bien.

Llegamos a la pregunta filosófica de la entrevista: si echamos manos de tus letras, en una ocasión defines la vida como un tango, en otra parafraseas a Troilo diciendo que es una herida absurda… ¿Qué es la vida?
- Es algo bueno en sí mismo. Lo que es malo es el mundo, y algunas personas. La mayoría de la gente es buena, pero a los buenos se les nota menos. Por eso hay que vivir, a pesar de todo, vivir a bocados.

Y para terminar, ¿con quién te tomarías una copa?
- La verdad es que yo me tomaría una copa casi con cualquiera (risas). Recuerdo una ocasión, hace muchos años, en un bar de Oviedo en el que conocí a un camionero y jugamos al billar. Yo no sé jugar, pero esa noche los hados estaban conmigo y le gané, así que me invitó a una copa, y después de esa nos tomamos muchas más, y aún mantenemos el contacto. Con esa gente es con la que me gusta a mí tomar copas.

lunes, 7 de julio de 2008

Una copa con... Marcelo Champanier

"Me encantaría llegar a los sesenta años con un repertorio de ochocientas canciones y estar permanentemente haciendo giras y componiendo, sin la necesidad de parar de tocar para poder componer"

Entrevista: Marta Pérez y Rosalía Sierra
Fotos: Rosalía Sierra



- Empezaste desde muy pequeño a estudiar música. ¿Ya tenías tan claro que querías ser músico?
No, lo que pasa es que había un piano en mi casa, porque mi padre era pianista de jazz y cada noche, cuando volvía de trabajar se ponía a tocar, y yo de muy pequeño sacaba todas las melodías que escuchaba sólo con la mano derecha. Entonces mi padre pensó que tenía condiciones y a los ocho años me puse a estudiar piano y solfeo, que a mí no me gustaba porque era mucha teoría. A los doce años me buscó otra profesora que me enseñaba a tocar las canciones que yo quería y me hacía dictados musicales, ella tocaba el piano y yo tenía que plasmar en una partitura lo que ella tocaba y me gustaba bastante más. También estaba en el coro del colegio y cuando había algún acto y cantaban los niños más pequeños, como desafinaban, nos venían a buscar a los que cantábamos mejor para que nos pusiéramos debajo del escenario y así se escuchase más o menos bien. A mí me encantaba porque nos sacaban de las clases de matemáticas para que fuésemos a ensayar (risas).
Y así empecé: con 17 años, me llamaron de un grupo para que fuera de teclista y cantante, se llamaba Impasse.

- Después estuviste en otro grupo que se llamaba Perros de Burdel
Sí, ahí formé mi banda, porque ya no sólo era teclista y cantante, también escribía todos los temas y era guitarrista.
Eso fue hasta el 1998, en el 2000 me fui a Perú para hacer una gira en Lima y monté una banda con músicos de rock de Perú muy buenos y allí estuve seis meses. Después me vine a España.

- ¿Y qué viniste a buscar a España?
Cuando estaba en Perú quería grabar unos temas, hacer un disco en solitario, ya no como Perros de burdel sino como Marcelo Champanier, y era muy difícil porque las condiciones técnicas eran muy rudimentarias, no había estudios buenos.
Cuando vine a España me puse a tocar en el metro, no conocía a nadie, fue un choque muy fuerte pero mereció la pena.

- Viniste con la idea de grabar un disco y tardaste cuatro años...
Bueno exactamente cuatro años en grabar el disco no, sino en conocer una discográfica que lo quisiera sacar. Yo ya venía con un disco distinto a El club del aguante, que es el primero que saqué. Era uno que estuve componiendo en Perú, pero bueno, hasta el momento que lo pude sacar hice más temas y me sentía más identificado con otras canciones, luego lo grabé en un estudio y lo que hice fue mezclar las pistas más dignamente. Lo hice con la Fundación de Autor.
Siempre he pensado que para hacer un segundo disco, tiene que haber un primero, así que estoy contento de haberlo sacado. Tocamos bastante con ese disco, incluso fuimos a Miami, abrimos el festival Rock in Miami, donde tocaban grupos de rock de toda Latinoamérica: Rata blanca, La renga, Enanitos verdes, etc... Yo era de los artistas menos conocidos, pero ponía en los carteles: Desde España Marcelo Champanier y cuando lo vi me hizo muchísima ilusión, porque para una cosa buena que dicen, que sea verdad (risas).

- Volviendo a cuando empezaste a estudiar música, ¿en qué momento decides que te quieres dedicar a esto?
Cuando monté la banda Perros de burdel. Tenía dieciocho años, teníamos pocos temas y hacíamos también versiones de los Stones, lo típico que haces con esa edad.

- Háblanos de tu nuevo trabajo, Buenas intenciones.
Está grabado hace un año y medio. Me decían de esperar, pero yo quería que saliera ya y afortunadamente tengo un amigo que es productor ejecutivo y puso el dinero para la grabación. Le propuse que Tito Dávila produjera el disco y le pareció bien; hablaron y se encargaron de todo.
El disco esta disponible para descarga gratuita (en formato mp3) con opción a donación (que cada uno pague lo que quiera por él) en mi web oficial: http://www.marcelochampanier.com/; también existe edición física para coleccionista, que se puede adquirir en los conciertos y en la misma web.
Con este sistema veo que se lo descarga mucha gente, no todos donan pero de los que se lo descargan muchos me piden luego que se lo envíe contra reembolso, y eso es bueno. Si lo hubiera hecho con un sello discográfico creo que nadie lo compraría sólo por curiosidad. Es una forma de promocionarme. Yo no quería que ese disco, que en su momento me brindó mucho placer grabarlo y componer y escribir esas canciones, se quedara guardado en un cajón, porque las discográficas prefieran sacar cualquier basura al mercado que tenga repercusión mediática.
Yo me quedé contento, con los músicos que grabé: Candi Avello, Jose Niño Bruno, Norman Hogue, Nico Nieto, Luca Frasca, Tito Dávila e incluso Ariel Rot que cuando escuchó la canción Los laureles me dijo que cuando grabáramos la canción en estudio quería ponerle unas guitarras, y así fue.


- ¿Qué ha cambiado del primer disco a éste?
Pues que todo el tiempo estoy estudiando, aprendiendo, también estoy haciendo clases de canto con Lidia García. Uno tiene que evolucionar y aprender cosas nuevas de modo que al comparar un disco y otro se sienta la diferencia. Aunque bueno, como pasó un tiempo desde que lo hice hasta que lo pude sacar ya tengo algunas nuevas canciones y estoy pensando en el siguiente disco, que espero sacar el año que viene.

- ¿Qué quieres aportar con Buenas intenciones?
Emoción, que con una canción del disco alguien se emocione, que se ría, llore, se tire un pedo, le siente mejor la copa; con eso ya me sentiría contento. Por lo pronto grabé el disco que quería, las cosas las dije como las quería decir y hablé de lo que quise hablar. Por ejemplo, Verte sonreír habla de muchas cosas de la realidad de hoy en día, hay una parte que dice: Visión de rayos x, misión de paz, paloma blanca con rama de olivo surcando el cielo de Bagdad, a lo lejos consigo imaginarte, un punto en el horizonte, una utopía más. Una antorcha consumiéndose deprisa para que alguien encuentre tu lugar.

- ¿Cuáles son tus influencias?
Rolling Stones
, Bob Dylan, por supuesto, que es el gran maestro para cualquiera que quiera hacer canciones del estilo que sea. Me gusta el jazz y un montón de cosas, Miles Davis también me gusta.

- ¿Con quién te gustaría compartir escenario?
Con Pereza, que ya lo voy a hacer el 13 de agosto en Jumilla (Murcia) y me hace mucha ilusión, porque los valoro mucho y me encanta lo que hacen. Así que es un deseo y una realidad. Luego, con Bob Dylan me gustaría hacer de telonero, abrir algún concierto, que para esta gira ya no, pero si existiera otra… También me gustaría con Amaral, que cuando abrieron el concierto de Bob Dylan, en Alcalá de Henares, Juan Aguirre tenía tendinitis y no podía tocar, así que Eva se fue al frente con la guitarra, ella sola, cantando y tocando la guitarra, tuvo mucho mérito. También me gustaría compartir escenario con Quique González y, por último, con Joaquín Sabina, porque es lo más Dylan que hay en español, mucho más que Calamaro y con diferencia, es bestial. Además es muy buen letrista.

- Comentabas antes que tienes ya canciones para el próximo disco, ¿hacia dónde quieres ir ahora?
Quiero seguir haciendo canciones de rock con guitarra, guitarras eléctricas y piano. Quiero seguir aprendiendo, hacer canciones, cada uno tiene su fórmula y para mí las armonías son fundamentales, las melodías son muy importantes pero las armonías son fundamentales. Yo creo que hay que ir adquiriendo oficio y personalidad musical, que cuando te escuchen no puedan compararte con otros artistas.

- ¿Dónde quieres llegar?
Me encantaría llegar a los sesenta años con un repertorio de ochocientas canciones y estar permanentemente haciendo giras y seguir componiendo, como hace Dylan, sin la necesidad de parar de hacer giras para poder componer, se han hecho grandes canciones en los hoteles. Me gustaría tocar en sitios donde no he actuado, en Barcelona, en Galicia. Son asignaturas pendientes que tengo, que poco a poco se irán cumpliendo. Lo importante es trabajar todos los días para que eso sea un hecho, como decía Perón: "Mejor que decir es hacer y mejor que hacer es realizar".



- Y para terminar, ¿con quién te tomarías una copa?
Con vosotras ahora mismo.

- Gracias Marcelo por esta charla, ¡¡salud!!
¡¡Salud!!





domingo, 15 de junio de 2008

Una copa con... Tito Dávila








"España es un país donde todo argentino se siente como en casa. Si hemos influido en su música no lo sé, pero ayudado seguro"














Entrevista: Marta Pérez y Rosalía Sierra.


Cómo y cuándo te diste cuenta de que querías dedicarte a la música?
- Ya desde niño.

¿Cómo fueron tus comienzos?
- Desde niño me sacaba de oído temas de los Beatles (y otros, claro) y así empecé, pero sin imaginar hasta muchos años después que me dedicaría profesionalmente a la música.

¿Qué influencias tienes?
- Beatles, Stones, Zeppelin, Genesis… todos de la vieja época, Y de Argentina, como Spinetta, claro, Charly, Nebbia, etc.

Dicen que el rock argentino de finales de los 70 y los 80 revolucionó la música en español, y Enanitos verdes fue uno de los grupos culpables de esta revolución. ¿Qué opinas al respecto?
- Más que revolución me parece que fuimos pioneros porque, a pesar de que México tomó la iniciativa en el rock en castellano, Argentina luego lo siguió haciendo en todas las etapas del rock anglosajón.
Y con Los Enanitos Verdes éramos ya músicos que habíamos crecido escuchando esas dos fuentes tanto en inglés como en castellano.

Cuando este movimiento musical empezó a pasar por horas bajas, muchos artistas argentinos recalaron en España. ¿Cómo crees que influyó vuestra llegada en la música española?
- Más que la música la que estaba en horas bajas era la Argentina y por supuesto que eso influye en todo y España es un país donde todo argentino se siente como en casa. Si hemos influido no lo sé, pero ayudado seguro.

Has acompañado como teclista a muchos de los grandes de este país, pero nunca has vuelto a involucrarte en un grupo de manera estable, ¿por qué?
- Tal vez porque el día a día me fue llevando y nunca aparecía el tiempo necesario, pero es algo que haré en algún momento ya que tengo varias cosas en el cajón.

Has colaborado con muchísimos artistas y de diferente manera. ¿Qué prefieres: tocar, componer o producir?
- La verdad es que amo las tres cosas porque dentro del pack que es la música son tres placeres distintos pero placeres al fin, y ya que se me dan los disfruto.

¿Hay algún artista con el que no hayas trabajado todavía y te gustaría hacerlo?
- Por supuesto que hay muchos, especialmente en el mundo anglosajón, por lo que sería bastante raro o especial que se diera.

¿Nos dirías con quién te has sentido más a gusto trabajando?
- La verdad es que he tenido la suerte de trabajar casi siempre dentro de un estilo musical bastante afín a mis gustos y casi siempre con amigos. Por ejemplo Miguel Ríos, Ariel Rot, Jorge Drexler y ahora con Andrés Calamaro que ¡nos conocemos de hace 20 años!




¿Con qué estilo de música te sientes más cómodo?
- Rock y pop en sus distintas variantes.

Supongo que durante tu carrera musical debes haber acumulado una gran cantidad de anécdotas… ¿Nos contarías alguna?
- En los ochenta era una época fuerte de mi grupo de aquel momento, Enanitos Verdes, y en el festival de Viña del Mar, ante 25.000 personas, sólo me distraía la coincidencia de tener en primera fila al gran George Martin, productor de los Beatles. Pudimos conocerle además de tocar para él.

Si te dieran a elegir, ¿con qué época musical te quedarías y por qué?
- Estoy entre los 60 y los 70 ya que ahí se inventó todo lo que nos ha marcado e influido.

¿Cómo ves la situación de la música actual? ¿Crees que está en crisis el panorama musical? ¿Por qué?
- Me sale esta respuesta: ufffff… Se entiende, ¿no?

¿Cómo te ves dentro de unos 6 ó 7 años?
- No lo sé… espero que vivo, que ya es bastante…

¿Has pensado alguna vez en grabar tu propio disco cómo solista?
- No, pero algo editaré algún día. ¡Ya está! Dentro de 6 o 7 años… (Risas)

Aparte de la música, ¿tienes algún hobby?
- Ninguno en especial.

¿Nos recomiendas algún libro interesante que hayas leído últimamente?
- Una sombra ya pronto serás, de Osvaldo Soriano.

Dinos algún concierto al que hayas asistido últimamente como público y que nos recomiendes.
- Vi a Police en Buenos Aires y me gustó.

Para terminar, ¿con quién te tomarías una copa?
- Con vosotras, después de todo lo que me habéis hecho pensar… (Risas)

Gracias por tu tiempo Tito, hasta pronto.

domingo, 1 de junio de 2008

Una copa con... Marwan

"Creo que, a veces, las canciones están dentro de uno, y lo único que tengo que hacer es sacarlas, ir juntando las piezas, pegando los trozos que llevo conmigo"





Pocas veces la madrileña Sala Galileo ha registrado un llenazo tan impresionante como el que se vio durante el concierto de presentación del último disco de Marwan, Trapecista. "Estoy abrumado", dijo entonces, y desgrana ahora en una entrevista concedida a Una copa con qué supone para ese éxito y cómo vive la música.

Texto y fotos: Rosalía Sierra.

¿Quién es Marwan?
- Un chaval de 29 años que ahora mismo trata de vivir de la música y que trata de ser feliz, no mucho más. Definirme yo es difícil, pero soy básicamente un músico que trata de pasarlo bien.

¿Cómo defines tu música?
- Es muy variada. Tengo una raíz, una base, que es la canción de autor; luego, en la musicalidad meto de todo, desde la canción de autor más tradicional hasta reagge, hip-hop, tango y muchas más cosas. Se podría definir mi música como una especie de fusión de autor, con muchas influencias musicales mezcladas.

¿Te sientes cómodo en la etiqueta de cantautor?
- Sí, es perfecta para mí: soy cantautor. El término autor se utiliza como adjetivo a menudo: cine de autor, canción de autor, cocina de autor… Yo creo que, en general, lo que denota es un género, en el caso de la música, en que lo que prevalece es el mensaje, así que por supuesto que soy cantautor.

¿Por qué elegiste el nombre de Trapecista para tu nuevo disco?
- Casi toda la gente se cree que el trapecista es el que va por la cuerda floja con una barra, pero no: ése es el funambulista. El trapecista es el que se lanza en un trapecio por el aire y, cuando coge velocidad, salta, hace un giro mortal y se agarra a otro trapecio para no matarse, para no caer. En cierto modo, eso define lo que he hecho yo con este disco, que es de producción propia.

He puesto yo el dinero, todos los medios, he contratado a la persona que ha hecho el arte, a los productores, a un amigo que ha hecho la página web (http://www.marwanweb.com/), he compuesto la música y he hecho las letras… Todo el disco gira en torno a un grandísimo esfuerzo por mi parte, tanto económico como de tiempo y en todos los sentidos. Creo que, hoy en día, hacer algo así es un salto mortal, no verte apoyado y enfrentarte a una situación de gran inversión en todos los sentidos.

Por otra parte, todas las canciones, de un modo u otro, hablan sobre el equilibrio, ya sea uno que se acaba de romper, uno que ha llegado o una situación totalmente desequilibrada, como en el caso de Meninos da rua, que habla de la pobreza. Todas las canciones tienen, en cierto modo, pueden verse desde el punto de vista del equilibrio.

¿Y por qué sin discográfica?
- Porque lo que me ofrecían no me interesaba, simplemente. Tuve ofertas de multinacionales que no me compensaban. He hecho un esfuerzo tan grande con este disco que lo que obtenía si lo publicaba a través de una discográfica no me resultaría beneficioso. Tengo una base de público, de gente que sé que va a comprar el disco, y también tengo el trabajo que sé que va a ir bien, porque he tocado mucho y creo que seguiré haciéndolo. Los beneficios de un trabajo los debe obtener quien los ha sembrado, no alguien que no ha hecho nada. Si una discográfica te hace una oferta y lo primero que te dice es que no te va a hacer promo hasta que no vendas un número determinado de discos, pues no tiene ningún interés para mí.

Hay quien sostiene que los principales perjudicados por la piratería son las discográficas, no los autores. ¿Qué opinas?
- Hombre, depende del caso, pero desde luego son las discográficas las que se llevan la mayor parte del dinero, hasta el 80 o el 90 por ciento. Por eso, después de todo el trabajo que lleva un disco, dejar que yo, como autor, me lleve sólo el 20 por ciento, es algo con lo que no trago.

¿Vives de la música?
- Sí, desde hace unos meses.

Enhorabuena…
- Gracias. Podía haberlo intentado antes, pero tenía un trabajo muy cómodo, soy profesor de Educación Física y trabajaba de eso desde hace cinco años y además al lado de mi casa. Pero bueno, de momento me va muy bien.



¿Qué ha cambiado en ti desde hace cuatro años, cuando publicaste tu anterior trabajo, Los hijos de las piedras?
- Uf, un montón de cosas. Para empezar, aunque ambos discos están hechos con mucho amor, el anterior era mucho más ingenuo en todos los sentidos. No digo que sea peor, que lo es pero no por la ingenuidad de las canciones: esos temas pertenecían a un tiempo en que yo era más pequeño, tenía una situación de vida determinada y hacía las cosas de otro modo. Ese disco es perfecto para definir cómo era yo entonces. Trapecista es además un disco con producción totalmente profesional, y el otro era casi una maqueta, con menos calidad de sonido.

A nivel de actuaciones, de reconocimiento del público, pues también han cambiado las cosas. Me conoce mucha gente, he tocado y viajado muchísimo. Hace cuatro años daba conciertos básicamente en Madrid y salía a otros sitios puntualmente. Ahora me paso el día viajando, tanto por España como por el extranjero. El año pasado hice una gira bestial junto con Lucas, un cantautor amigo mío: estuvimos en Argentina, Rusia, República Dominicana, Francia y algún sitio más.

¿Qué actuaciones tienes previstas?
- Ahora mismo tengo una gira por Las Palmas, un par de conciertos en Barcelona y alguno más en Madrid. Luego, en octubre iremos a Grecia y luego haré una gira de presentación del disco por toda España y algunos países de Iberoamérica, terminando en Argentina.

¿Alguna anécdota que se pueda contar de tantos viajes?
- Bueno, algo gracioso que nos pasó en Argentina: publicaron una entrevista a Lucas y a mí en un diario de allí, y pusieron que nuestra música estaba influenciada por los principales autores hispanoamericanos, Sabina, Serrat y Ricky Martin. Cuando lo vimos nos moríamos de risa.

Y en serio, ¿cuáles son tus principales influencias musicales?
- Serrat y Sabina, por supuesto, aunque mi principal influencia desde el principio es Ismael Serrano, incluso antes me parecía muchísimo y todavía queda algo en mí de eso, en el estilo, en las letras y en la voz, pero actualmente escucho muchísima música de todas clases, sobre todo anglosajona, desde cantautores como Damian Rice o Ben Harper a otros más orientados hacia el pop o el rock, como Quique González o Iván Ferreiro. Y claro, a los de siempre: a Sabina, a Serrano, a Drexler… También muchos grupos de rock inglés y americano. Vamos, la verdad es que escucho de todo.

¿Con quién te gustaría compartir escenario?
- Con la que más me gustaría del mundo es Ismael Serrano. Hemos grabado una canción juntos en mi disco, y me gustaría cantarla con él sobre un escenario. También me encantaría cantar con Serrat y con Manu Chao, sería algo absolutamente brutal.

¿A qué quieres llegar en el mundo de la música? ¿Cómo te ves dentro de unos años?
- Yo quiero estar feliz, divertirme, seguir con las mismas ganas que tengo hoy que son las mismas que tenía hace cinco o seis años, cuando empecé a tocar en directo, y que, en la medida de lo posible, me salgan canciones bonitas, que a mí me emocionen y que emocionen a otros.

¿Qué te inspira a la hora de componer?
-A veces, ni me inspiro. Hay canciones que no tengo ni idea de dónde han venido. Por ejemplo, nunca pensé que escribiría un tema como Meninos da rua, y un día cogí la guitarra y directamente empecé (cantando) “naciste sobre un sucio trapo en tu casa…”, y me salieron tres o cuatro frases seguidas, tal cual, del tirón, que me parecieron increíbles y decidí seguirlas. Me di cuenta de que se adaptaban a la vida de los niños de la calle de Brasil, y en dos tardes tenía la canción. Lo mismo me pasó con Adolescente, que empecé a cantarla sin más, o El próximo verano.

Eso me hace pensar que, a veces, las canciones están dentro de uno, y en realidad lo que tengo que hacer es sacarlas, juntar las piezas, los trozos de canción que tengo dentro, los encuentro y los voy pegando.
Aunque sí hay canciones más buscadas, como Mi paracaídas, aunque tampoco mucho, no sé. Las más buscadas son las más nuevas, como la que le hice a mi madre, o la de mi padre, que surgió después de una charla que tuve con él, que pensé “voy a escribirle un temazo”.
Hay veces que tengo una idea pero no sé hacia dónde me va a llevar. Es difícil explicarlo, pero creo que, en general, cuando más busco, peor compongo (risas).

¿Qué opinas del panorama actual de la música? ¿Hay crisis?
- Depende de qué entendamos por música. Hay algunos para los que la música es la industria, y a mí, que la industria se vaya a pique, pues la verdad es me da igual, me da igual porque música va a seguir habiendo. Se dice en los medios de comunicación que la música se muere: ni hablar, nunca ha habido más música, más conciertos y más artistas en España, jamás. La gente sigue yendo a conciertos porque la música interesa, cada vez aparecen mejores cantantes y hay más canales de difusión, como internet. En este sentido, creo yo, la música tiene muy buena salud. ¿Cuál es el problema? Que no hay apoyo de las discográficas. Hoy en día, grabar un disco cuesta mucho y, como hay piratería, es difícil que compense el gasto que se hace.

Luego, programas como Operación Triunfo perjudican hasta cierto punto, porque son hamburguesas musicales, no aportan nada a la música. Claro que tiene que haber triunfitos, pero que no sean lo único que llena las listas.

Alguien que quiere abrirse camino en la música, ¿lo tiene más fácil ahora o era mejor antes?
- Depende de las ganas que tenga. Siempre es difícil. Yo he tenido la suerte de tener un trabajo y vivir en casa de mis padres hasta que he podido ahorrar para grabarme un disco, que cuesta mucho dinero. Salir adelante es difícil, vivir de esto es difícil. Muchos bares organizan conciertos y quieren que toques, pero económicamente no ofrecen lo que yo creo que vale una actuación.
Creo que el que es constante y sabe lo que quiere, al final obtiene frutos. Hay que tener fe y ser muy trabajador.

Para terminar, tres cuestiones rápidas: recomiéndame un libro.
-Océano Mar, de Alexandro Baricco, porque te transporta.

¿Una película?
-El marido de la peluquera, porque te mata. Hay escenas tan tremendas que no te lo crees, no te puedes creer que haya tanta poesía, tanto amor.


Y por último, ¿con quién te tomarías una copa?
- Con mis mejores amigos.